miércoles, 26 de marzo de 2014

Conversaciones en un café II


-¿Y sabe usted cómo se llama?
-No me importa su nombre,sé que me he enamorado de ella
-¿Pero ha hablado con ella?
-No,no he escuchado la delicia de su voz
-Entonces ¿cómo puede afirmar que está enamorado?
-Porque mi corazón y mi mente se han puesto de acuerdo

Conversaciones en un café I

-
-¿Y qué te enamoró de ella?
Le miró un instante
-Su sonrisa, el brillo de sus ojos, la forma en la que lame sus labios cuando los tiene secos, la forma en que los muerde cuando está nerviosa, su olor, su figura, el sol brillando en sus cabellos, su voz calma mi corazón desbocado, la suavidad de sus manos, su cuello, sus lunares...pero sobretodo, sobre todas estas cosas me ha enamorado su mente

martes, 10 de diciembre de 2013

Alas



Dame alas para volar,
Dame alas para soñar,
Dame alas para equivocarme,
Dame alas para vivir,
Dame alas para caminar sola,
Dame alas para enamorarte,
Dame alas para gritarte un te quiero,
Dame alas para abrazarte,
Dame alas para consolarte,
Dame alas…






Simplemente dame alas...

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Rutina

Lunes

Suena la alarma del despertador, seis de la mañana.
Abre los ojos, echa la mano sobre el despertador para apagarlo, se incorpora, le da un pequeño empujón a su marido y se dirige al cuarto de baño.
Enchufa la estufa, enciende la ducha para que se estimule el calentador, se mira en el espejo…se busca en el reflejo gris, en las ojeras, las arrugas…
En la cocina pone a calentar la cafetera, introduce las tostadas, saca la mantequilla y la mermelada, pone la sacarina sobre la mesa. Coge dos naranjas y hace zumo natural con dos cucharadas de azúcar, como le gusta a él y se entretiene en colarlo para que no encuentre pulpa.
Él, ya afeitado, duchado y arreglado para trabajar, se sienta en la mesa y toma su desayuno. Primero mueve el azúcar del zumo cinco veces para que se deshaga, toma un cuchillo para untar la mantequilla en las dos tostadas que se han hecho 3 minutos exactos por cada lado y una cucharita de postre para la mermelada de naranja amarga. Se toma las tostadas de siete bocados exactos, el café se lo bebe en tres tragos y se limpia con una servilleta de papel que arruga una vez con cada mano. Cuando termina, le da un beso en la mejilla a su mujer que mira por la ventana.
Despierta de su embobamiento cuando oye el rugido perezoso del coche.
Recoge los platos sucios del desayuno y comienza su rutina diaria.
Lavar los platos, limpiar encimera, barrer, limpiar el cristal del baño, el inodoro, lavabo, bañera y bidé, hacer la cama, quitar el polvo, repasar las ventanas, fregar el dormitorio…

Martes

Alarma del despertador, seis de la mañana.
Despertador apagado, se incorpora, le da un pequeño empujón a su marido y se dirige al cuarto de baño.
Enchufa la estufa, enciende la ducha, se mira en el espejo…su  reflejo le saluda lacónicamente, ha perdido el brillo en los ojos, busca una juventud que perdió…
Pone la cafetera, introduce las tostadas, saca la mantequilla y la mermelada, pone la sacarina sobre la mesa. Coge dos naranjas y hace zumo natural con dos cucharadas de azúcar, como le gusta a él y se entretiene en colarlo para que no encuentre pulpa.
Él, se sienta en la mesa y toma su desayuno. Mueve el azúcar del zumo cinco veces para que se deshaga, unta la mantequilla en las dos tostadas y extiende la mermelada de naranja amarga. Se toma las tostadas de siete bocados exactos, el café se lo bebe en tres tragos y se limpia con una servilleta de papel que arruga una vez con cada mano. Cuando termina, le da un beso en la mejilla a su mujer que mira por la ventana.
Ella se ha perdido en los perezosos rayos del sol que comienzan a iluminar el paisaje que hay más allá de la ventana, escucha los primeros pájaros, sigue a una mariposa blanca…
Despierta de su embobamiento cuando oye quejarse al coche.
Recoge los platos sucios del desayuno y comienza su rutina diaria.
Lavar los platos, limpiar encimera, barrer, limpiar el cristal del baño, el inodoro, lavabo, bañera y bidé, hacer la cama, quitar el polvo, repasar las ventanas, fregar el dormitorio…

Miércoles

Seis de la mañana.
Se incorpora, le da un pequeño empujón a su marido y se dirige al cuarto de baño.
Estufa, ducha, se mira en el espejo…su reflejo es una mujer cansada, apática, triste, gris…
Cafetera, tostadas, mantequilla y mermelada, sacarina sobre la mesa, dos naranjas para el zumo natural,  dos cucharadas de azúcar y quitar la pulpa.
Afeitado y duchado se sienta a desayunar. Cinco vueltas para que se deshaga el azúcar, mantequilla y mermelada amarga en las dos tostadas que se come de siete bocados exactos, tres tragos de café y se limpia con una servilleta de papel que arruga una vez con cada mano. Un leve beso en la mejilla sin pasión.
Ella se ha perdido en los perezosos rayos del sol que comienzan a iluminar el paisaje que hay más allá de la ventana, escucha los primeros pájaros, sigue a una mariposa azul…
Despierta al escuchar el espantoso ruido del coche.
Platos sucios del desayuno, limpiar encimera, barrer, limpiar el cristal del baño, inodoro, lavabo, bañera y bidé, hacer la cama, quitar el polvo, repasar las dichosas ventanas, fregar el frío dormitorio…


Jueves

La puñetera alarma del despertador, manotazo a su marido para que se despierte.
Enciende la estufa para que él se encuentre el baño caliente, en el espejo…ve a una persona frustrada, sin sueños, no se reconoce…
Cafetera, tostadas, mantequilla y mermelada, sacarina que no usará sobre la mesa, dos naranjas para el zumo natural,  dos cucharadas de azúcar y quitar la pulpa.
Él comienza su habitual y aburrido ritual para desayunar. Cinco vueltas al zumo, siete bocados a las tostadas, tres tragos de café y la servilleta de papel arrugada una vez con cada mano. Un roce e en la mejilla que simula que es un beso.
Ella está de nuevo perdida en el paisaje de fuera, disfrutando de la brisa  de la mañana, dejando que los primeros rayos de sol acaricien su piel… sigue a una mariposa violeta…
Vuelve a la realidad por culpa del maldito coche.
Los malditos platos sucios del desayuno le están esperando, vuelve a limpiar una encimera que está limpia, barrer, limpia el cristal del baño que él ha vuelto a manchar, pega un grito de frustración…

Viernes

Se despierta antes de que suene el despertador.
Enciende la estufa para que él se encuentre el baño caliente, en el espejo…se da cuenta que está harta de su vida
Cafetera, tostadas, mantequilla y mermelada, no saca la sacarina para ver si él se da cuenta y de nuevo observa el aburrido ritual que tiene para desayunar. Cinco vueltas al zumo, siete bocados a las tostadas, tres tragos de café y la servilleta de papel arrugada una vez con cada mano.
Ya no nota el beso de la mejilla, se ha vuelto a escapar a la vida que hay más allá de la ventana. Nota bajo sus descalzos pies la hierba fresca, el calor de los rayos del sol, sus oídos se inundan con el canto de los pájaros…sigue a una mariposa de color amarillo…
El rugido enfadado del coche la devuelve a la silla de la cocina.
Observa la cocina, sabe todo lo que tiene que hacer pero no se mueve…

Sábado

Despierta más tarde de lo habitual, está tan cansada.
Él ya está desayunando, zumo, tostadas y café. Le tapa el periódico que ha ido a buscar a las siete de la mañana, como cada sábado, tras hacer su hora de ejercicio.
Ella toma una taza, lo llena con el amargo café, no le pone ni azúcar ni sacarina ni leche. Se siente delante de él y se vuelve a perder en lo que hay al otro lado del cristal.
Se oye un chas en el silencio de la mañana.
Baja su periódico para preguntarle que ha sido el ruido…
Ella ya no está, ha desaparecido, en su lugar hay una mariposa multicolor que huye por la ventana hacia la vida que hay al otro lado, donde será acariciada por los cálidos rayos del sol, sentirá la brisa de la mañana, se perderá en los miles de colores de las flores y se embriagará de sus perfumes.

Domingo

Zumbido de la alarma del despertador.
Él se gira hacia al lado vacío que ocupaba ella, mira el techo, se pierde en su blancura, en repasar las grietas, los dibujos que perfila el gotelé.
Un tímido rayo de sol se cuela en su ojo, lo sigue y descubre que más allá del cristal hay vida

sábado, 8 de diciembre de 2012

Un segundo



—¡¡¡Esto está frío!!!!—se oyó un grito seguido por el ruido al estrellarse el plato contra la pared—¡¡¡Bien sabes que no soporto la cena fría!!!
—Lo…lo siento—susurró ella mientras recogía el plato—estuve bañando a la niña y…
—¡¡Perra!! Siempre tienes una excusa para no atenderme como debe hacerlo una esposa
Levantó el puño para dejarlo caer sobre su cara.
—¡¡No regañes a mamá!!—la niña estaba en el quicio de la puerta abrazando a su pequeño oso de peluche—Le pedí que me ayudara en el baño…el agua me salía fría y no sabía como...
—¡¡No aprenderéis ninguna!! ¡¡Os tengo que enseñar a palos!!
Vio como su marido se acercaba amenazante a su pequeña…un segundo, sólo un segundo bastó para ver que ya no iba a ser sólo ella la que recibiera las “lecciones”.
Un segundo le bastó para levantarse y tomar el cuchillo de la mesa.
Un segundo bastó para que se lo clavara en el cuello.
Un segundo fue suficiente para que él comprendiera que sus “lecciones” no habían dado su fruto y esas dos perras se habían revelado.

miércoles, 15 de agosto de 2012

El secreto


–Venga, habla, esto es mucho más fácil cuando habláis.
Hizo un gesto con la mano y el torturador giro una muesca más del potro, esta vez se oyó como se dislocaban los huesos.
–¿En serio merece la pena esta tortura?–preguntó levantándose y acercándose a la víctima –Una mujer tan bella no debería sufrir tanto, sólo tienes que decirme el secreto.
Le miró con los ojos llenos de lágrimas y le escupió. Él pausadamente se limpió el esputo y salió de la estancia, dejando atrás al torturador que había cogido de las ascuas el hierro rojo, pero no oyó los gritos que esperaba.
–Seguir con la tortura hasta que se desmaye–le dijo al guardia–luego llevarla a su celda para proseguir mañana.
–Las otras están en aquella celda.
Se dirigió a la que había al final del oscuro pasillo, al entrar le llegó el olor de la podredumbre, de heces y de orina. Se tapó la nariz con un pañuelo y observó la escena unos minutos.
Se dio cuenta que la mujer que había dentro de la doncella de hierro estaba muerta, seguramente de ahí vendría la mayor parte del olor. Otra estaba atada con las manos en la espalda y colgada del techo, semidesnuda e inconsciente. Uno de los torturadores fustigaba a otra que estaba atada en una tosca cruz de madera y la más joven era violada por un guardia.
Se dirigió a la que estaba sentada en la silla de interrogatorios, desnuda y llorando por el dolor que le producían los clavos.
–¿Me dirás el secreto?
No tuvo respuesta y vio a la que estaba atada con grilletes a la pared.
–¿Y tú, hablarás?
Le miró con sus grandes ojos violetas desde el muro que producían sus cabellos.
–¿Qué es lo que  queréis saber?
–Nooo–gritó la más joven–No le digas nada…
El guardia la abofeteó sin dejar de embestirla.
–¿Serás buena y me dirás todo lo que ando buscando?– le dijo levantándole su rostro–Porque no quieres estar como ellas ¿verdad? No quieres sufrir ni que esta piel tan delicada quede marcada para siempre o…que tu vida acabe entre estas paredes
Ella afirmó con la cabeza y con un gesto de él, fue liberada.
–Subirla a mi despacho–le dijo a uno de los guardias
–¿Qué hacemos con estas?
Las miró un solo momento, sus rostros congestionados por el dolor, no le decían nada.
–Hacer con ellas lo que queráis, ya no me sirven.
Subió despacio los peldaños que llevaban a su despacho, sopesando si realmente ella le diría lo que quería saber o le engañaría simplemente para librarse de la tortura.
–Mi señor–se dio la vuelta para encararse a su interlocutor, su secretario– el Lord quiere que mañana le informe sobre lo que les haya podido sonsacar a…a…las mujeres.
–Puedes llamarlas por lo que son, brujas, no te hechizan con pronunciarlo. Decid al Lord que iré por la tarde, en la mañana tengo que oficiar el Castigo.
Entró despacio a su despacho, ella estaba sentada en una de sus magníficas sillas, con las manos atadas a la espalda. Se dirigió a una palangana, se lavó las manos y se refrescó el rostro.
Paseó a su alrededor, le llegó el olor agrio del sudor y de las heces, de la suciedad con la que ella contaminaba al mundo. Se quedó delante de ella, por lo bajó, rezó, le hizo la señal y se sentó tras su mesa.
–Dime lo que necesito saber.
–Haz las preguntas adecuadas.
–Eres insolente, a una orden mía volverás abajo.
–Y no conseguirás lo que buscas, seguramente tus hombres ya han matado a mis compañeras.
Se acarició la barba pensando.
–Hay una que aún no ha muerto, ella podría hablar si no lo haces tú.
–Jamás lo hará y lo sabéis ¿cuánto tiempo lleváis torturándola? ¿días? ¿semanas? o quizás… ¿meses?–Sonrió–Sabéis tan bien como yo que no hablará.
–¿Y vos?
–Hacer las preguntas adecuadas, ya os lo he dicho.
Se levantó molesto y le asestó una bofetada, ella sonrió.
–¡Habla bruja!
Ella escupió un poco de sangre al suelo y le volvió a sonreír. Él se dirigió a un pequeño armario y sacó una vara. Se dirigió a la puerta y la cerró con llave. Fue a ella y la levantó violentamente de la silla, la empujó a su mesa, rompió la túnica de reo que llevaba y comenzó a fustigarla en la espalda hasta que brotaron pequeños hilos de sangre, con cada golpe ella gritaba.
–¡¡ Hablarás!! ¡¡Me dirás el secreto!!
–¡No puedo!–le dijo llorando–Moriré si lo cuento
Dejó caer de nuevo con furia la vara.
–Morirás de todas formas ¡¡habla!!
–No sé el secreto, ninguna lo sabemos…solo ella.
Ella de nuevo, todas las que habían hablado se habían referido a ella, la única a la que la tortura no doblegaba, la única que no había pronunciado ni una palabra, que no había llorado, ni siquiera había gritado en las torturas a las que había sido sometida.
Volvió a darle con la vara, sus gritos comenzaban a encender su deseo carnal, siempre le había sucedido ya fuera viendo las torturas o imponiéndolas.
Dejó caer la vara, sacó su miembro
–¿Cómo hago que hable?–Le susurró mientras se introducía dentro de ella–¿cómo consigo que me diga el secreto?
Ella gritó de dolor y a él le gustó.


Despertó en mitad de la noche con el sonido del trueno y la sensación de que había alguien más en el dormitorio. Encendió la vela que tenía en la mesa y escrudiñó las sombras, de entre ellas apareció ella.
–¿Cómo habéis escapado de las celdas? ¡¡¡GUARD…!!!
De un solo salto llegó a la cama y le tapó la boca.
–Comienzo a estar harta de este juego y las habitaciones que me ofrecéis.
Él miraba con horror sus ojos, anteriormente de un azul tan intenso como el mar ahora eran tan oscuros como las sombras que les rodeaban, su piel estaba cubierta de escamas y su lengua era bífida.
–¿Quién eres?–farfullo
–¿Eso es lo que andas buscando?¿mi nombre? ¿el secreto? ¿o esto?–le dijo mostrándole los pechos y poniendo sus manos sobre ellos que él retiró temblando de miedo.– De las otras no las retirabas, ni las manos ni tu pequeño miembro y ahora me rechazas.
Se rió llenando la oscuridad.
–¿Quién eres…qué eres?
–Me cansas con tus preguntas–le espetó cambiándole la voz–¿De verdad quieres saber quién soy? Soy la que camina sobre el mundo desde su comienzo, soy el día y la noche de los tiempos, el pecado y la salvación, la creadora y la destructora de civilizaciones, la que provoca guerras, hambre, peste y la paz. Soy a la que rezas y a la que temes…soy el secreto que buscas.
Él miró horrorizado a las sombras del dormitorio, TODAS estaban allí
–Soy su señor–dio señalándolas– la que ha sufrido sus torturas, sus mutilaciones, las humillaciones y las violaciones. Soy su madre y su padre, su hermano y su hermana y también…quien las alimenta.
Al pronunciar la última palabra, todas se abalanzaron sobre él y comenzaron a desgarrar la carne.




lunes, 2 de julio de 2012

Concurso de ZonaeReader

Descubrí esta página ZonaeReader por casualidad y cual fue mi sorpresa al descubrir un gran foro dedicado al mundo de los e-reader y,por supuesto, al de las letras.
Pues tenían cuando entré un concurso de relatos de terror en el que participe con el relato que os presentaré a continuación y con el que he quedado en el puesto 33 (de 81, no está mal).

Podéis leer los comentarios que me hicieron en el siguiente enlace:

Y desde éste, descargaros el enlace para vuestro e-reader:

Y ahora sí, mi relato para el que no pueda esperar:


Ella

Hace mucho que dejé de soñar ¿por qué? Pues realmente no lo sé, fue hace mucho ¿no lo he dicho?
No sé que me llevó a dejar de soñar, pero cuando me acuesto y cierro los ojos… no hay más que la oscuridad que proporcionan mis párpados, nada más, no hay grandes príncipes al otro lado, pequeños dragones que surcan un cielo amarillo de nubes moradas, no hay una caída infinita, ni puedo volar, reír, saltar siendo una niña… No, no hay nada de eso, lo he dicho, sólo está la oscuridad que me dan mis párpados.
Y no, no me preocupa el haber dejado de soñar ¿por qué me iba a preocupar? Únicamente eran sueños, nada era real… además ¿qué son los sueños? No son más que respuestas de nuestro cerebro, el incesante movimiento de nuestras neuronas que cambian de lugar alguna información que nuestro cerebro almacenó. No me preocupa perderme si al final soy capaz de volar a la torre escondida entre las nubes o si aquel muchacho con el que me encontré entre las dunas del desierto me besará o me comerá…
Lo que me preocupa es que los demás sueñen, no se puede llevar una vida feliz cuando estás pensando que encontrarás al hombre o a la mujer de tu vida. Eso sí me preocupa porque me encuentro continuamente con ese tipo de gente, en todos los lugares, no me libro ni en mi casa…y ya empiezo a estar muy cansada ¿lo entiendes?
Tengo que cruzarme todos los días con esas mujeres que no son capaces de vivir sin un hombre a su lado, pensando que “éste es el definitivo, seguro que me lo pide el sábado mientras cenamos” o esos hombres que idealizan a una mujer de pechos postizos pero sin nada en el cerebro… e incluso con padres que piensan que su hijo llegará a ser presidente y no es capaz de ver que su hijo es un botarate.
Es como tu madre, no es capaz de ver que tu padre se la está pegando con tu niñera… sííí, esa de diecisiete años que viene a cuidarte ¿Por qué crees que tu padre viene antes a casa? ¿Crees que es para darle una sorpresa a tu madre? ¿O para estar más tiempo contigo?
¡Pero qué inocente eres!
Viene antes para tirársela ¡esos son los ruidos que escuchas en la habitación!
¡Joder, no llores! Soy tu amiga y debías saberlo, además ¿realmente por qué lloras? No será que te gusta esa putita…¡¡Sí!! ¡¡Eso es!!
Lo siento, ya dejo de reírme, pero como te he dicho, yo soy tu amiga y pensé que debías saber que tu padre se tira a “tu novia”… ¡ya lo dejo, ya lo dejo!
Así que las mañanas que te la has estado meneando…pensabas en ella ¿no? ¡Por eso jadeabas su nombre!...
Se me ocurre una forma de joder a tu padre y, bueno, de joderla a ella.
Sí, de lo que ya habíamos hablado… pero cambiaremos a tu madre y a tu hermanita, por tu padre y la niñera.
Le ofreces a ella, después de que se vaya tu madre, un zumo de esos que se toma contigo pero le ponemos unas cuantas pastillas de esas que se toma tu madre para dormir, pero no le pondremos muchas, es más divertido cuando están conscientes.
Luego ella se encontrará algo mareada, la llevarás a la cama de tus padres, portándote como un chico bueno para que ella no desconfíe y tras eso…¡LE ARRANCAS LAS BRAGAS Y LE METES TU PEQUEÑA POLLA!
Lo siento, lo siento…es que me emocionó con pensarlo.
Después de que te la hayas tirado, debes cortarle el cuello o mejor, apuñalarla en el corazón o apuñalarla muchas veces en el pecho… no, mejor lo del cuello es mucho más rápido.
Esperas a tu padre en el salón para cuando entre que piense que ella está en la habitación esperándole y cuando empiece a gritar…¡¡LE APUÑALAS EN EL CORAZÓN!!
¡Bah! ¡Ya estás llorando! ¿Prefieres que sea tu padre quien se la beneficie?
 
—No… no lo entiendo…— la mujer se dejó caer en una silla— me está diciendo que…me quiere decir…que mi hijo…
—Sé que es difícil de asumir, pero hemos detenido a su hijo por el asesinato de su padre y de su niñera—el policía le dio un pañuelo—Él mismo nos llamó y lo confesó aunque…
—¿Aunque? ¿Aunque qué?
—Jura que no fue idea suya, que fue de “Ella”.
—¿”Ella”?... No entiendo.
—Dice que fue idea de la mujer que vive en su habitación… creemos que es un caso de esquizofrenia, a veces dicen que alguien les ha incitado hacer ciertas cosas.
—Nunca me he dado cuenta de ello.
—De todas formas le verá un psiquiatra y nos dirá algo ¿tiene algún sitio donde quedarse?
—Sí, mi hermana me ha ofrecido su casa para la niña y para mí.
—Si quiere le podemos acompañar.
 
Pequeña, tu hermano es increíble, lástima que haya durado tan poco…siempre se me olvida matar los remordimientos.
Contigo lo haré mejor, nos tomaremos nuestro tiempo.